... “Fue el 28 de enero de 1964, en Miami. Yo era Cassius Clay, combatiendo con Sonny Liston por el título mundial de los pesos pesados. Sonny era el hombre más fuerte de todos aquellos con los que había combatido. Cada vez que golpeaba, me lastimaba yo más que él. Le pegué realmente con todo lo que yo tenía”.
“Cuando terminó el sexto round, yo estaba totalmente agotado. Ni siquiera podía levantar los brazos. Tampoco podía levantarme para ir de nuevo al centro del ring”.
“Me voy a casa” le dije a Angelo Dundee, mi coach. “No voy a continuar”.
“Oyendo esto”, explica Alí, “Angelo Dundee pasó su cuerpo sobre las sogas y me gritó que estuviera listo para regresar al centro del ring”.
“No puedo hacerlo. Me voy a casa” le contestó Alí.
En ese momento sonó la campana. Dundee lo empujó a Alí gritando le dijo: “Anda y no vuelvas hasta que seas el campeón mundial de pesos pesados!”.
Debido a los gritos de exigencias de Dundee, Alí juntó fuerzas, se puso de pie y caminó hacia el centro del ring. El resto es historia. Sonny Liston no respondió a la campana, no salió a pelear y Alí se consagró campeón mundial de los pesos pesados y en el comienzo de una leyenda.
Oyendo esto, podríamos suponer inicialmente que la lección de Alí era “Mantente de pie. Haz un último esfuerzo. Levántate todas las veces que estés caído”. Pero no fue así.
Alí dice que la mayor lección que aprendió en su vida, “es que siempre hay que tener a alguien que a uno lo aliente y lo empuje y le haga hacer cosas que ni uno mismo pensaba que podía hacer"
Un buen educador, un buen profesor,... un buen líder debe conseguir esto: “Inspirar a las personas a dar su máximo potencial, un buen líder es el que es capaz llevar las personas no siempre donde quieren estar, pero si donde deben estar".


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